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CONTENIDO

Portada
I - Orígenes y fundación
II - Pasajes históricos del siglo XIX
III - 1887 - El año terrible de los compontes
IV - 1898 - La Guerra Hispanoamericana
V - Educación antes de 1898

APENDICES

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Adjuntas: Hogar de varias especies en peligro de extinción

Por José Oquendo

LA CASI EXTINCIÓN DEL NOGAL ANTILLANO

El nogal antillano o palo de nuez es natural de Puerto Rico, Cuba y República Dominicana, y nunca ha sido reportado en Jamaica, aunque su nombre científico supone lo contrario. Conocido como Juglans jamaicensis, el nogal antillano fue declarado como especie en peligro de extinción en enero de 1997. (La foto de la derecha corresponde a un ejemplar de nogal antillano en la República Dominicana.)

La expansión de plantaciones del café que no requieren sombra atentaba entonces contra la existencia misma de esta especie. Las autoridades federales planeaban colaborar con el Departamento de Recursos Naturales de Puerto Rico y los dueños de los terrenos donde se ubicaban los nogales para protegerlos. Además, se realizarían esfuerzos con universidades y jardínes botánicos locales para desarrollar mecanismos para su propagación.

El nogal fue descrito en la historia adjunteña por Pedro Tomás de Córdova en 1832, cuando escribió sobre el pueblo de Adjuntas en su "Memorias de la Isla de Puerto Rico." "Abunda también el valle en nogales, cuya fruta es igual a la nuez de la Península, aunque menos suculenta y de cáscara más dura, pero si se cuidasen y cultivasen con esmero, mejorarían mucho," escribió el historiador español.

Lamentablemente, ni fueron cuidados ni cultivados como de Córdova sugirió. En el presente, apenas queda una colonia de 14 árboles de nogal en terrenos privados cerca del Bosque Estatal Guilarte en Adjuntas, siendo amenazada su existencia por el posible desmonte del área para uso agrícola. Esta colonia de nogales fue informada recientemente por el desónomo puertorriqueño Salvador Alemañy.

El nogal fue informado a la comunidad científica por primera vez por el naturista puertorriqueño Agustín Stahl en 1865. Paul Sintesis lo volvió a informar en el año 1886 en el barrio Saltillo de Adjuntas; y en el 1887 en Santa Rosa, Utuado. Bartolomé Barcela lo informó en Adjuntas en 1915. En 1964 Roy Woodbury informó su presencia en la Silla de Calderón a 3,510 pies sobre el nivel del mar.

El nogal es un árbol grande que puede alcanzar hasta 25 metros de altura y su madera es de gran calidad, lo que pudo contrubuir en gran medida a su casi exterminio. Su fruta es comestible pero, hasta donde tenemos conocimiento, nunca fue explotada comercialmente. Su habitat natural también fue afectado negativamente por la expansión de haciendas de café, otros cultivos y la construcción de infraestructuras como caminos y viviendas.

Otra árbol en peligro de extinción en Puerto Rico es el capá rosa (o péndula cimarrona) y cuyo nombre científico es Callicarpa ampla. En el pasado su existencia fue reportada en Adjuntas, Utuado, Cayey, Barranquitas y en la Sierra de Luquillo. El mismo fue declarado en peligro de extinción en abril 22 de 1992. Sólo 14 árboles de capá rosa existían entonces en cinco lugares en la Isla.

El Servicio de Pesca y Vida Silvestre Federal (USF&WS) y el Servicio Forestal Federal (USFS) desarrollan estrategias de recuperación de ésta y otras especies vegetales y animales que van desapareciendo de nuestra Isla.

UN HELECHO ADJUNTEÑO EN PELIGRO DE EXTINCIÓN

En julio 9 de 1993, cuatro especies de helechos nativos de Puerto Rico fueron listados como en peligro de extinción por el Servicio de Pesca y Vida Silvestre del Departamento del Interior de Estados Unidos.

Adiantum vivesii y Tectaria estremerana son dos especies reportadas en las lomas calizas del norte. Elphoglossum serpens, fue encontrada en el área del Cerro Puntita de Jayuya. Polystichum calderonense, fue localizado en dos lugares: en el Bosque Estatal Guilarte en Adjuntas, y muy cerca de ahí en el Cerrote Peñuelas.

Estas raras plantas son amenazadas por la posible destrucción o modificación de sus habitats naturales, impacto de la administración de bosques, daños causados por huracanes, y hasta posible colección. La declaración como plantas en peligro de extinción provee la implementación de programas federales para su protección y recuperación.

Polystichum calderonense fue descrito por el Dr. George Proctor en 1985 quien encontró los especímenes en la montaña La Silla de Calderón (de donde deriva su nombre científico), en el Bosque de Guilarte de Adjuntas. Una segunda comunidad de P. calderonense fue descubierta por el Dr. Proctor en 1987 en el Cerrote de Peñuelas, al norte de la municipalidad de Peñuelas.

Ambos lugares fueron descritos por el Dr. Proctor como vulnerables al talado indiscriminado y a fuegos. La comunidad de esta especie de helechos en Peñuelas existe en terrenos privados y podría ser afectada por el desarrollo residencial o industrial.

Estos helechos crecen en húmedas y sombreadas áreas en elevaciones entre los 1,000 y 1,150 metros sobre el nivel del mar. En 1991 fueron reportadas sólamente 57 plantas individuales en ambas localidades: 45 en La Silla de Calderón y 12 en el Cerrote de Peñuelas.

Concienciar a la población sobre la posible desaparición de estas y otras especies nativas debe ser prioridad de las instuticiones pertinentes. El enseñar a reconocer la importancia de su preservación, debe ser función de las instituciones educativas y de los gobiernos locales y estatales. De desaparecer nunca sabremos qué valores nutricionales, medicinales, o de otra índole, estas especies hermanas serían capaces de contribuir a nuestra propia existencia como seres humanos. Es nuestro deber preservarlas. [JOS]